Mi reflexión de esta semana parte de las palabras de Berthol Breach: "Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay hombres que luchan unos años y son mejores y hay quienes luchan toda la vida... esos son los imprescindibles".
Adentrándome un poco en la realidad de los estudiantes que atiende el Cibercolegio, no puedo evitar dejarme contagiar por un profundo sentimiento de admiración al ver el esfuerzo que realizan muchos de nuestros estudiantes para consolidar un bagaje intelectual, pues un considerable grupo se ve enfrentado día a día a circunstancias de lejanía, de paupérrima conectividad, de precario acceso a un buen computador o a una sala de internet; incluso a situaciones de movilidad reducida. Esos son los estudiantes que edifican nuestra institución, esos son los que "lanza en ristre", están batallando por lograr un mejor futuro para ellos y para su familia y con su actitud gallarda están siendo pioneros de un novedoso hito en la educación. Esos son los imprescindibles.
Esta realidad altamente significativa nos platea un reto específico y lanza un interrogante bastante comprometedor: ¿Cómo hacer que muchos otros estudiantes, que aún poseyendo todos los medios, todas las facultades y todas las facilidades y recursos logísticos y económicos, dejándose arrastrar por la desidia y la holgazanería, se atrevan a dar el paso para convertirse en guerreros de su proceso de aprendizaje y se inmortalicen no por las líneas de hipócritas epitafios, sino por el pequeño significativo "granito de arena" que como hombres útiles a la sociedad puedan generar desde una formación académica cimentada en valores humanos y cristianos?
Oscar David Lopera Pérez
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