La formación permanente de quienes nos dedicamos al ejercicio de la docencia, no para descrestar a nuestros estudiantes con un cúmulo de saberes, sino para ofrecerles cada vez más un servicio educativo óptimo y de mayor calidad, es algo que me cuestiona enormemente.
No pocas veces, damos la impresión de ser una colección de datos con un centímetro de profundidad y eso es lo que les inculcamos a nuestros estudiantes y esta reflexión me la hago hoy 24 de septiembre, cuando estoy "ad portas" de recibirme como licenciado en medio de u sentimiento mezclado de satisfacción por una etapa que culmina, pero también de angustia porque aún hay mucho camino por andar y siento que entre más oportuidadades aparecen de formación, más dudas y vacíos se tejen en mi ser, dudas que tal vez heredarán mis alumnos y vacíos que posiblemente no serán solucionados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario