jueves, 3 de diciembre de 2009

SEMANA DEL 30 DE NOVIEMBRE AL 4 DE DICIEMBRE

Stalin decía que "la gratitud es la enfermedad de los perros", pero yo diría, uniéndome a la voz de otro pensador no tan célebre, pero más noble: "Quien no agradece está enfermo de soberbia porque cree que no le debe nada a nadie".
Sólo quien es agradecido, es bendecido con más. "La gratitud es la memoria del corazón". Recuerda y agradecerás.
Todas estas máximas sobre la gratitud las traigo a este escrito porque es cada vez menos común recibir las manifestaciones de gratitud de nuestros alumnos por todo aquello que desde nuestras falencias y limitaciones humanas, pedagógicas e intelectuales, como docentes les pudimos aportar y sembrar.
Es curioso que muchos de nuestros estudiantes se sientan resentidos porque les corregimos o les mostramos la mentira disfrasada de verdad. Lamentablemente la soberbia no da espacio a la gratitud... Y es la gratitud, tal vez, una de las lecciones más importantes de la vida, que niños, jóvenes y adultos estamos olvidando, o estamos dejando de aprender.
No vivo de reconocimientos, pero gracias a Dios, hay gente que nos recuerda que no pasamos invisibles por el mundo y que pese a los errores, estamos de alguna manera, dejando huella indeleble de ciencia y de sabiduría, mientras que las huellas del error son efímeras.
Realmente yo no soy de los que espero ese tipo de manifestaciones, me parecen muy "achantadoras", simplemente cumplo mi misión con amor y dedicación, haciendo lo que tengo que hacer, pero eso no quiere decir que no me sienta halagado por este tipo de detalles que he recibido de algunos de mis estudiantes.
Yo también me siento inmensamente agradecido por la posibilidad que me da Dios de transmitir, compartir y construir conocimientos con las actuales generaciones.
Gracias a Dios, que me da la oportunidad de estar en esta institución, con todo lo que ello significa...

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